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Las Doce Tradiciones de Alcohólicos Anónimos.

Nuestro bienestar común debe tener la preferencia; la recuperación personal depende de la unidad de A.A.

Para el propósito que nuestro grupo se propone sólo existe la autoridad fundamental; un Dios bondadoso que puede manifestarse en la consciencia de nuestro grupo. Nuestros líderes no son más que fieles servidores de confianza. No gobiernan.

El único requisito para ser miembro de A.A., es el querer dejar de beber.

Cada grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecten a otros grupos o a A.A. considerado como un todo.

Cada grupo tiene un objetivo primordial; llevarle su mensaje al alcohólico que aún esta sufriendo.

Un grupo de A.A. nunca debe respaldar, financiar o prestar el nombre de A.A. a ninguna entidad allegada o empresa ajena para evitar que los problemas de dinero, propiedad y prestigio nos desvien de nuestro objetivo primordial.

Todo grupo de A.A. debe mantenerse completamente a si mismo, negándose a recibir contribuciones de afuera.

A.A. nunca tendrá carácter profesional, pero nuestros centros de servicio pueden emplear a trabajadores especializados.

A.A. como tal, nunca debe ser organizada; pero podemos crear juntas o comités de servicio que sean directamente responsables ante aquellos a quienes sirven.

A.A. no tiene opinión alguna acerca de asuntos ajenos a sus actividades; por consiguiente su nombre nunca debe mezclarse en polémicas públicas.

Nuestra política de relaciones públicas se basa más bien en la atracción que en la promoción; necesitamos mantener siempre nuestro anonimato personal ante la prensa, la radio, el cine y la televisión.

El anonimato es la base espiritual de nuestras tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personas.

[Los Doce Pasos]

Alcohólicos Anónimos de Honduras - 2007. Diseño: lgallpelén@gmail.com